¿Quién tiene la lista de asistencia?

La participación es un ejemplo claro. En teoría es una puerta abierta para que la ciudadanía incida, discuta, dispute, cocree. En la práctica, en demasiados casos, se queda reducida a lo mínimo necesario para que un proceso avance… firmas de asistencia, fotos, actas, espacios de protocolo que permiten decir que “se socializó” un plan, un proyecto, una política, una investigación. Se cumple el requisito, se produce evidencia, se cierra el punto. Y así, sin mala intención per se, la participación se vuelve una herramienta discursiva, una capa que legitima, pero que rara vez altera de verdad el lugar donde se decide.