El dato como escudo ante el avance del autoritarismo

Reflexiones sobre la participación ciudadana de hoy y de siempre.

Abrelatam nació en 2013 como un punto de encuentro para quienes, desde distintos países de América Latina, defendían una idea entonces poco común, que la información y datos públicos le pertenecen a la ciudadanía. Desde entonces, el encuentro se ha realizado en distintos países de la región. En cada uno ha dejado redes entre organizaciones y proyectos conjuntos que siguen activos hasta hoy.

Su formato es la desconferencia. Buena parte de la agenda la proponen las propias personas participantes, y en una misma sesión pueden coincidir periodistas de datos, desarrolladores que mantienen herramientas cívicas, investigadores y organizaciones que trabajan en territorios específicos. CONDATOS es la otra mitad del encuentro. Allí se reúnen las personas funcionarias que diseñan e implementan políticas de datos abiertos, transparencia y gobierno digital. Que ambos espacios ocurran juntos es lo que le da sentido al evento, porque quienes piden los datos y quienes los publican terminan en la misma sala y discusión.

Esa mezcla de perfiles responde a la participación ciudadana que depende de que las personas puedan saber qué hace el Estado, con qué recursos y con qué resultados, y esa posibilidad se construye entre muchas manos, las de las organizaciones que exigen, gobiernos que abren, comunidades que usan la información. Abrelatam y CONDATOS reúnen esas manos en un mismo lugar para trabajar sobre una agenda común. En 2026 el encuentro se realizó en Guatemala el 7, 8 y 9 de octubre bajo la premisa de datos en movimiento, que propone que la información circule, cambie de manos y termine incidiendo en decisiones públicas.

¿Cómo hacer que el gobierno abierto no dependa de quién esté en el poder?

Esa pregunta atravesó buena parte de las conversaciones en Guatemala. En la región hay avances reales: portales de datos, planes de acción de gobierno abierto y espacios de participación que hace una década no existían. Pero muchos de esos logros siguen dependiendo de la voluntad del gobierno de turno. Cuando un portal deja de actualizarse, un compromiso se archiva o un espacio de diálogo deja de convocarse con la llegada de una nueva administración, no estamos ante una falla técnica sino ante un retroceso democrático.

El reto, entonces, es convertir esos avances en compromisos institucionales sostenibles, capaces de trascender los cambios de gobierno. Cuando la apertura está institucionalizada, el acceso a la información deja de ser una concesión del gobernante y pasa a ser un derecho que se ejerce. Y cuando ese derecho tiene detrás a la academia, la sociedad civil, los medios de comunicación, el sector privado y el propio sector público usando los datos, cerrarlos se vuelve mucho más costoso. Ahí está, quizá, el sentido más profundo de pensar el dato como escudo: no protege por sí solo, sino por las redes que lo sostienen.

Por eso espacios como estos importan. Al poner en la misma sala a quienes piden los datos y a quienes los publican, tejen la confianza y los vínculos que permiten defender la apertura cuando el contexto político cambia. El encuentro cerró con una consigna que vale la pena retomar: “Que los datos se muevan. Que las ideas reboten. Que el encuentro continúe”. Nos queda la tarea de que sigan moviéndose también cuando cambien quienes gobiernan.

Una de las principales enseñanzas que nos deja AbreLatam es que los datos también son políticos. Aunque una cifra puede reflejar una realidad, su interpretación depende de quién la produce, cómo se presenta y con qué propósito se utiliza. En algunos casos, estas interpretaciones pueden legitimar decisiones antidemocráticas o justificar retrocesos en derechos conquistados por la sociedad civil a través de luchas históricas. Por eso, hoy resulta necesario preguntarnos: ¿para qué sirven los datos en una democracia?, ¿quién recoge, almacena y distribuye la información? Y, sobre todo, ¿qué nos dicen esos datos sobre las personas y comunidades que aún esperan la presencia del Estado en sus territorios?

El reto de la comunidad datera no es solo producir y compartir información, sino convertirla en herramientas de incidencia democrática. Esto implica acercar los datos a la ciudadanía mediante recursos sencillos y accesibles que permitan transformar información dispersa en acciones concretas: incidir en las decisiones de política pública, ejercer veeduría ciudadana, exigir rendición de cuentas y participar en los asuntos públicos. Porque los datos adquieren un valor democrático cuando las personas pueden comprenderlos, apropiarse de ellos y utilizarlos para transformar su realidad.

A continuación, presentamos algunas experiencias de América Latina que están transformando la manera en que la sociedad civil utiliza los datos para fortalecer la democracia:

Open Ownership (OO) es una iniciativa que trabaja con gobiernos y actores estratégicos para fortalecer la transparencia sobre la titularidad de las empresas, mediante la generación de datos de alta calidad sobre sus beneficiarios finales. Desde 2017, ha colaborado con cerca de 40 países para impulsar reformas y apoyar la creación de más de 15 registros centrales y sectoriales de beneficiarios finales (Open Ownership, 2021). Su trabajo articula a instituciones públicas, organizaciones de la sociedad civil y actores del sector privado, así como a organismos internacionales y plataformas multilaterales, entre ellas el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Alianza para el Gobierno Abierto (OGP) y la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas (EITI). (Open Ownership, 2021)

La iniciativa contribuye a construir sociedades más transparentes y democráticas al promover el acceso a información confiable sobre quiénes son las personas que, en última instancia, poseen o controlan las empresas. Esta información puede fortalecer el control ciudadano sobre la actividad económica, facilitar la identificación de posibles conflictos de interés y apoyar la vigilancia del uso de los recursos públicos. Al impulsar estándares internacionales y registros accesibles y útiles para distintos sectores, Open Ownership favorece condiciones para una mayor rendición de cuentas, fortalece la capacidad de acción de las instituciones y la sociedad civil, y promueve una relación más transparente entre el Estado, el sector privado y la ciudadanía.

Es un medio periodístico guatemalteco que promueve la transparencia, la lucha contra la corrupción y la fiscalización del gasto público municipal. Su trabajo combina periodismo de investigación, formación y acompañamiento a periodistas locales, análisis de datos y solicitudes de acceso a la información pública para documentar cómo los gobiernos municipales administran los recursos. Además, desarrolla herramientas interactivas, como mapas sobre la composición y afiliación política de los concejos municipales e inventarios históricos de alcaldes, y establece alianzas con organizaciones sociales y medios de comunicación para ampliar el acceso y la generación de conocimiento a partir de los datos públicos (Ojoconmipisto, s. f.).

Ojoconmipisto contribuye a la democracia al acercar la información pública a la ciudadanía y promover el control social sobre la gestión de los gobiernos locales. A través de la formación periodística, el uso de datos de contratación pública y la investigación sobre el gasto municipal, facilita herramientas para que periodistas, organizaciones sociales y comunidades comprendan cómo se toman decisiones y se administran los recursos públicos. Su trabajo contribuye a reducir las barreras de acceso a la información, fortalecer la rendición de cuentas y ampliar las posibilidades de participación ciudadana. Asimismo, su compromiso con la independencia editorial y la publicación de contenidos basados en datos y fuentes públicas busca proteger la autonomía de la labor periodística y sostener la fiscalización del poder local (Ojoconmipisto, s. f.).

La Open Data Charter es una iniciativa de colaboración que reúne a más de 250 gobiernos y organizaciones para promover la apertura y el uso responsable de los datos a partir de principios compartidos. Su trabajo busca fortalecer las políticas y prácticas que permiten a los gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil recopilar, compartir y utilizar datos de calidad para responder a desafíos públicos relacionados con la lucha contra la corrupción, la acción climática, la igualdad de género, la inteligencia artificial y los derechos sobre los datos. Para ello, articula estándares internacionales con reformas concretas adaptadas a cada contexto, y promueve alianzas entre gobiernos, especialistas y comunidades de datos que permitan avanzar hacia una gestión de la información más abierta, inclusiva y responsable (Open Data Charter, s. f.).

Este proyecto contribuye a impulsar que la información pública se abra con objetivos claros y se utilice para resolver problemas que afectan a la ciudadanía. Su enfoque promueve que las personas puedan conocer y cuestionar las decisiones de sus gobiernos, fortalecer la vigilancia ciudadana y exigir respuestas sobre la gestión pública. Al mismo tiempo, reconoce que la apertura de datos debe acompañarse de garantías para proteger los derechos de las personas y las comunidades. De esta manera, propone un modelo de gobernanza en el que la transparencia, la rendición de cuentas, la protección de derechos y la colaboración entre instituciones y sociedad civil se refuerzan mutuamente, haciendo de los datos una herramienta para mejorar las políticas públicas y fortalecer la confianza en las instituciones (Open Data Charter, s. f.).


CuidArte es una iniciativa de la Alcaldía de Santiago de Cali, liderada por la Secretaría de Bienestar Social y la Subsecretaría de Equidad de Género, que hace parte del Sistema Distrital del Cuidado. Su propósito es reconocer el cuidado como un trabajo y un derecho, reducir la pobreza de tiempo de las personas cuidadoras y promover una distribución más equitativa de estas responsabilidades entre las familias y la sociedad. Durante 2024, el programa vinculó a 884 mujeres y registró más de 5.000 atenciones en sus espacios, además de 639 atenciones mediante la oferta complementaria. Su propuesta incluye actividades de autocuidado, formación, deporte y cultura, con especial atención a las necesidades de las mujeres cuidadoras y sus familias (Alcaldía de Santiago de Cali, s. f.).

CuidArte reconoce el cuidado como una responsabilidad colectiva y visibiliza las desigualdades que afectan la autonomía y las oportunidades de las mujeres. Al ofrecer espacios de atención integral y promover la redistribución de las labores de cuidado, la iniciativa busca mejorar las condiciones de vida de las cuidadoras y ampliar sus posibilidades de desarrollo personal y participación social. Asimismo, la presentación pública de sus resultados de gestión permite conocer los avances del programa y aporta elementos para el seguimiento ciudadano a las acciones institucionales. De esta manera, CuidArte vincula el bienestar social con la equidad de género y la responsabilidad pública frente a las necesidades de quienes sostienen cotidianamente las tareas de cuidado (Alcaldía de Santiago de Cali, s. f.).


Es una plataforma digital orientada a facilitar el acceso a los datos abiertos de América Latina y ofrecer herramientas para su consulta, visualización y comparación. La plataforma inició con un inventario de 120 fuentes oficiales y cerca de 28,2 millones de registros procedentes de 14 países de la región. Su propósito es acercar la información pública a periodistas, estudiantes, funcionarios y otros usuarios, sin que necesiten conocimientos técnicos especializados, para facilitar la comprensión de las cifras gubernamentales y promover discusiones informadas sobre los asuntos públicos (El País, 2026).

VerDat puede contribuir al fortalecimiento de la democracia en América Latina al convertir los datos públicos en recursos comprensibles y útiles para la ciudadanía. Al facilitar la consulta y comparación de información oficial, la plataforma amplía las posibilidades de que periodistas, organizaciones sociales, investigadores y ciudadanos contrasten afirmaciones, identifiquen problemas públicos y participen en debates sustentados en evidencia. Su aporte no se limita a facilitar el acceso a la información: también busca reducir las barreras técnicas que dificultan su comprensión y aprovechamiento. De esta manera, promueve condiciones para una ciudadanía mejor informada, una mayor vigilancia de la gestión pública y una discusión colectiva en la que las decisiones puedan examinarse a partir de datos verificables (El País, 2026).

Bibliografía

Juan Pablo
Guzmán

Extituto

Coordinadora de Formación y Articulación en Colombia Líder, donde impulsa la formación de gobernantes y la construcción de alianzas para fortalecer la gestión pública territorial.

Juliana Galvis
Nieto

Datasketch

Coordinadora de Formación y Articulación en Colombia Líder, donde impulsa la formación de gobernantes y la construcción de alianzas para fortalecer la gestión pública territorial.

Santiago
García

Instituto anticorrupción

Coordinadora de Formación y Articulación en Colombia Líder, donde impulsa la formación de gobernantes y la construcción de alianzas para fortalecer la gestión pública territorial.

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