Sostener para transformar: ¿cómo saltar del piloto a la institucionalización de la innovación pública?

Reflexiones sobre la participación ciudadana de hoy y de siempre.

La innovación pública es frágil. Puede tardar años en construirse y apenas días semanas en convertirse en anécdota por un cambio de gobierno, de prioridades o de equipos. Por esta razón, en un capítulo del libro “Pensar Fuera de la Caja Burocrática”, en el que junto con Juan David Gutiérrez y Sarah Muñoz identificamos tendencias en las unidades de innovación pública en Colombia, analizamos el concepto de innovación pública sostenible. Esto es, la capacidad de diseñar e implementar soluciones innovadoras que, además de responder a retos inmediatos, logran mantenerse, escalar y adaptarse en el tiempo, generando valor público duradero e integrándose a las dinámicas institucionales. 

En esta columna retomo este concepto para identificar cuatro tres condiciones que pueden marcar la diferencia entre un buen piloto de innovación y una innovación pública que transforma y permanece: (i) colaboración multiactor, para que la innovación se sostenga en un ecosistema y no en una sola persona u oficina,  (ii) voluntad política, que permita continuidad más allá de un evento o coyuntura, (iii) seguridad jurídica, mediante anclajes en instrumentos formales como planes de desarrollo, planes de Estado Abierto, decretos o lineamientos y (iv) habilitación de recursos en términos de tiempo, equipo y presupuesto. 

Estas condiciones surgenlas derivo a partir de lecciones de tres casos colombianos que han logrado generar una innovación pública sostenida en el tiempo, generando una institucionalización y cambio permanente.

Tres casos de innovación pública sostenible en Colombia  

El primer caso es el Toolkit HAGA, una plataforma pensada para que gobiernos locales y regionales fortalezcan sus prácticas de gobierno abierto e innovación pública. Este proyecto, creado por Extituto de Política Abierta con el apoyo de la Fundación Konrad Adenauer y Fundación Corona, ha creado una apuesta para gestionar conocimiento en formato utilizable, a través de un repositorio de herramientas y experiencias, metodologías con paso a paso y una estrategia de formación que incluye cursos, eventos, creación de comunidad y clases virtuales. 

En un campo donde abundan iniciativas que se agotan con la financiación inicial, el Toolkit HAGA destaca por su continuidad. De esta forma, lleva años actualizando contenidos y sosteniendo una comunidad interesada en aprender y replicar prácticas, en alianza entre organizaciones del ecosistema que han entendido que el conocimiento también es infraestructura pública y permite que la innovación trascienda y pueda ser replicada en otros lugares.

El segundo caso es la Red Nacional de Innovación Pública, creada por un decreto nacional recientemente sometido a comentarios de la ciudadanía, a partir de un compromiso del V Plan de Acción Nacional de Estado Abierto de Colombia, justamente denominado “Innovación pública sostenible para una gestión centrada en la ciudadanía”. La implementación de este compromiso, creado inicialmente por el Departamento Administrativo de Gestión Pública, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y Fundación Corona, ha sido liderada, desde la sociedad civil, por Extituto de Política Abierta. Más que crear “otra instancia” de coordinación, la Red busca algo que suele faltar en el sector público cuando los equipos cambian: comunidad y memoria. Su apuesta es conectar a personas y entidades que innovan o quieren innovar en distintos lugares del país, para compartir métodos, aprendizajes y evidencia sobre qué funciona, qué no y por qué. 

Ese origen, anclado en un compromiso de Estado Abierto, es clave para la sostenibilidad. Le da un marco de política pública y facilita que la gestión del conocimiento y de comunidad no dependa de una sola institución o de un grupo reducido de personas. Con enfoque territorial y de comunidad de práctica, la Red intenta reducir una de las causas típicas de la fragilidad de la innovación pública: que la innovación se quede en “islas” institucionales, sin transferencia, sin lenguaje común y sin pares con quienes contrastar y sostener el trabajo.

El tercer caso es Interruptor, un espacio liderado por el DNP, que también lleva varios años convocando conversaciones, compartiendo aprendizajes y creando comunidad sobre innovación pública. En un ecosistema donde los eventos a veces se vuelven “fuegos artificiales” de un solo año, Interruptor ha sido una apuesta persistente por sostener un lugar de encuentro, inspiración y colaboración sobre innovacióninnovacpon pública; es decir, por darle continuidad a la conversación hasta volverla práctica y generar comunidad

La primera edición, que tuvo lugar en el 2020 en medio de la pandemia, contó con la participación de Esther Duflo, premio Nobel de economía. Este evento inaugural, creado desde el inicio con vocación de permanencia, tuvo como objetivo fortalecer la conversación pública sobre innovación en Colombia, sus condiciones y metodologías. Por ello, fFue especialmente valioso que, en el 2025, en el 2025, durante el evento que conmemoró los primerosal cumplirse cinco años de Interruptor, fuera lanzada una nueva versión del Toolkit HAGA y se anunciara el nacimiento de la Red Nacional de Innovación Pública. Una muestra de la trascendencia de este espacio para fortalecer  recordatorio de que los encuentros importan más fortalecer cuando dejan capacidades, compartir herramientas y crear comunidad para sostener lo que se conversa.

Lecciones para pasar del piloto a la institucionalización  

Los tres casos referidos sugieren al menos cuatro lecciones para que la innovación pública se sostenga en el tiempo. En primer lugar, cuando la innovación es gestada desde colaboraciones multiactor, como es el caso del Toolkit HAGA y la Red de Innovación, se soporta en un ecosistema que facilita continuidad (porque distribuye responsabilidades), legitimidad (porque suma voces y capacidades) y transferencia (porque el aprendizaje circula y no se queda en una sola entidad). 

La segunda lección es la relevancia de la voluntad política sostenida. La continuidad año tras año de espacios como Interruptor y el Toolkit HAGA, muestra que el respaldo directivo, incluso luego de cambios de gobierno o administraciones, es una condición habilitante para sostener proyectos en el tiempo. 

La tercera lección es en materia de seguridad jurídica. Los anclajes en instrumentos formales, como planes de desarrollo, planes de Estado Abierto, decretos o lineamientos institucionales, protegen la memoria institucional y permiten dar escala y continuidad a procesos de transformación pública. Este es el caso, por ejemplo, de la Red Nacional de Innovación Pública.

Por último, la sostenibilidad requiere recursos en términos de tiempo, equipo y presupuesto. La escalabilidad de un proyecto se ve comprometida sin estas capacidades esenciales. Por ejemplo, sostener el Toolkit HAGA durante más de cinco años ha exigido un equipo dedicado a actualizar contenidos, producir cursos y sesiones, administrar la plataforma, convocar comunidad y acompañar a gobiernos locales. Sin ese trabajo continuo el conocimiento se desactualiza, la comunidad se enfría y la herramienta deja de ser usable.

Innovación que transforma: de la novedad a la práctica institucional

UAhora bien, un requisito importante para dar permanencia a la innovación es una infraestructura que la permita sostener. En Colombia, el Toolkit HAGA, la Red Nacional de Innovación Pública e Interruptor funcionan precisamente como esa infraestructura que habilita que la innovación no se apague con el siguiente cambio. Así, son mecanismos que permiten compartir aprendizajes en formatos reutilizables, gestar comunidad para que el conocimiento circule entre instituciones y territorios y, por su continuidad, se vuelven, en sí mismos, evidencia de que sí es posible trascender del piloto inicial. 

Cuando estas tres piezas se conectan, el ecosistema gana memoria, lenguaje común y capacidad de réplica, mostrando que la innovación pública es más valiosa cuando queda instalada como práctica institucional y deja de ser novedosa.

Diana Dajer

Gerente de Democracia en Fundación Coronar
Bogotá Colombia

Coordinadora de Formación y Articulación en Colombia Líder, donde impulsa la formación de gobernantes y la construcción de alianzas para fortalecer la gestión pública territorial.

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